Oraciones

Oración de la familia

TÚ, Señor, que desde el principio del tiempo haz creado a la familia a imagen de la Trinidad, en estos tiempos nuevos ven a fortalecernos y muestra tu rostro amoroso a quienes te invocamos.

Señor, pon tu mirada en las familias argentinas desde las provincias norteñas hasta nuestro desafiante sur austral  y acompáñanos en este camino como a los discípulos de Emaús.

Oh, María, queremos llegar a ser dignos hijos al amparo de la Sagrada Familia de Nazareth.

Que Jesús, José y María nos ayuden a recordar el compromiso asumido hasta que lo sembrado llegue a producir una eterna cosecha.

Te lo pedimos por intercesión de San Expedito.

Oración al Espíritu Santo  

Ven, Espíritu creador, visita las 
almas de los fieles; e inunda con 
Tu gracia los corazones que tú
Creaste.

Ilumíname y hazme conocer lo bueno
Para obrarlo y lo malo para detestarlo
Por el don Sabiduría.

Intensifica mi vida interior por el don 
Del Entendimiento.
 

Aconséjame en mis dudas y vacilaciones
Por el don de Consejo.

Dame la fuerza necesaria en la lucha 
Contra mis pasiones,
por el don de Fortaleza

Envuelve todo mi proceder en un
ambiente sobre natural,
Por el don de Ciencia. 

Haz que me sienta hijo tuyo en todas 
  Las vicisitudes de la vida, y acuda a ti,
Por el don de Piedad.

Concédeme que te venere y te ame y
Ande con cautela en el sendero del bien;
Guiado por el don del Santo Temor de Dios


Oración para santificar el día y el trabajo

Señor Dios, que creaste al hombre y le diste la gracias de vivir en comunidad compartiendo todo lo que logra con su trabajo y la fuerza de sus brazos. Te pido Señor: que hoy me des tu bendición, para vivir este día guiado por tí. Bendice mi corazón, Señor, para que sea generoso y haga todo el bien que pueda. Que con mi lengua no dañe a nadie, y que nadie me lastime. Que la Virgen Santísima la que cuidó el hogar de Nazareth, acompañe con amor maternal a mi familia y el lugar de mis tareas. Amén

Rezar: Un Padrenuestro, Un Ave María, Un Gloria


     Coraza de San Patricio 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

 Padre Nuestro, Ave María, Gloria, Credo

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa, la invocación de la Santísima  Trinidad, la fe en las tres Divinas Personas, la confesión de la unidad del Divino Creador del Universo.

 Me envuelvo hoy día y ato a mí la fuerza de Jesucristo, hijo de María siempre Virgen, con su bautismo, la fuerza de su crucifixión y entierro, la fuerza de su resurrección y ascensión, la fuerza de su vuelta para el juicio de Eternidad.

 Me envuelvo hoy día y ato a mí la fuerza del amor de los Querubines, la obediencia de los Ángeles, el servicio de los Arcángeles, la esperanza de la resurrección para el premio, las oraciones  de los patriarcas, la predicciones de los profetas, las predicaciones de los apóstoles, la fe de los mártires, la inocencia de las santas vírgenes, las buenas obras de los confesores.

 Me envuelvo hoy día y ato a mí el amor maternal y la pureza virginal de María Santísima; Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo.

 Me envuelvo y ato a mí el poder del cielo, la luz del sol, el brillo de la luna, el resplandor del fuego, la velocidad del rayo, la rapidez del viento, la profundidad del mar, la firmeza de la tierra, la solidez de la roca.

 Me envuelvo y ato a mí la fuerza de Dios para orientarme. El poder de Dios para sostenerme, la sabiduría de Dios para guiarme, el poder de Dios para prevenirme, el oído de Dios para escucharme, la palabra de Dios para ayudarme, la mano de Dios para defenderme, el camino de Dios para recibir mis pasos, el escudo de Dios protegerme, los ejércitos de Dios para darme seguridad contra las trampas de los demonios, contra las tentaciones de los vicios, contra las inclinaciones de la naturaleza, contra todos los que desean el mal de lejos y de cerca estando yo solo o en la multitud.

 Convoco hoy día todas esas fuerzas poderosas, que están entre mí y esos males, contra las encantaciones de los falsos profetas, contra las leyes negras del paganismo, contra las leyes falsas del herejes,

Contra la astucia de la idolatría, contra los conjuros de brujas, brujos, y magos, contra la curiosidad que daña el cuerpo y el alma del hombre.

    Invoco a Jesucristo que me proteja hoy día contra el veneno, el incendio, el ahogo, las heridas para que pueda yo alcanzar abundancia de premio.

Jesucristo conmigo, Jesucristo delante de mí, Jesucristo detrás de mí, Jesucristo en mí, Jesucristo bajo mí, Jesucristo a mi derecha, Jesucristo a mi izquierda, Jesucristo en la anchura, Jesucristo en la longitud, Jesucristo en la altura, Jesucristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí, Jesucristo en la boca de todos los que hablan de mí, Jesucristo en todo ojo que me ve, Jesucristo en todo oído que me escucha.

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa; la invocación de la Santísima Trinidad, la fe en las tres Divinas Personas, la confesión de la Unidad del Divino Creador del Universo.

Del Señor es la salvación,
Del Señor es la salvación
De Jesucristo es la salvación,
Tu, salvación, Señor esté 
siempre con nosotros.

                                                AMÉN


Acto de Consagración

Rendido a tus pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y los santos consejos que da me tu adorabilísimo Corazón, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como tu fiel discípulo para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generosamente concedes a los que de veras te conocen, aman, y sirven. ¡ Mira que soy muy pobre dulcísimo Jesús y necesito de tí como la tierra del agua que la hace fértil ! ¡ Mira que soy rudo oh soberano Maestro, y necesito de tus divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia ! ¡ Mira que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los débiles, y caigo a cada paso y necesito apoyarme en tí para no desfallecer !, Sé toda para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi pobre alma; luz de mis ojos; báculo de mis pasos; remedio de mis males; auxilio en toda mi necesidad. De tí lo espera todo mi pobre corazón. Tú lo alientas y lo invitas cuando con tiernas palabras dices repetidas veces en tu Evangelio: «Venid a mí; aprended de mí; pedid; llamad...» A las puertas de tu corazón vengo, hoy; y llamo, pido y espero. Te hago Señor, firme, formal y decidida entrega de mi corazón, tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad.

JESÚS MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN, HAZ MI CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO.


María la que desata los nudos
O r a c i ó n

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredaste con sus confusiones. Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazo que nos unen al Señor. Santa María Madre de Dios y Madre Nuestra, que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestras vida, te pedimos que recibas en tus manos a ................................................................... y que lo libres de las ataduras y confusiones con que lo hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra y desata los nudos que impiden nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas tengamos en Él puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amén.


Oración al dulce Corazón de María

¡ Oh Corazón de María !, el más amable de los corazones después del de Jesús, trono de las misericordias divinas en favor de los pobres pecadores; yo reconociéndome sumamente necesitado, acudo a tí en quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades, con plenísima seguridad de ser por tí socorrido. Tú eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza, por eso te digo y te diré en todos mis apuros y peligros. ¡ Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía !

Cuando la enfermedad, la tristeza, o la espina de la tribulación hiera mi alma, ¡ Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía !

Cuando el mundo, el mal y mis pasiones conspiren para mi perdición, me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡ Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía !

En la hora de mi muerte, en aquel momento decisivo del que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataque de mis enemigos, ¡ Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía !

Cuando mi alma se presente ante Jesús a rendir cuenta de toda su vida ven Madre Santa a defenderla y ampararla, y entonces, ahora y siempre, ¡ Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía !


Oración de la Sangre de Cristo

Señor Jesús en tu nombre, y con el poder de tu preciosa sangre sello toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo me quiere hacer daño. Con el poder de la Sangre de Jesús sello toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno y en el mundo en que me moveré hoy. Con el poder de la sangre de Jesús rompo toda interferencia y acción del maligno. Te pido Jesús cubras a mi hogar y a los lugares donde voy a estar hoy Que la Santísima Virgen María acompañada de San Miguel, San Gabriel San Rafael y toda la Santa corte angelical me acompañen.

Con el poder de la Sangre de Jesús sello mi casa, todos los que la habitan ( nombrar a cada uno de ellos )


      ORACIÓN DE LOS ESPOSOS

Señor Jesús, tú que viviste en el hogar de Nazareth. Haz de nuestro hogar un nido de tu amor. Que no haya amargura, porque Tú nos Bendices. Que no haya egoísmos, porque Tú nos Animas. Que no haya rencor, porque Tú nos per- donas. Que no haya abandono, porque Tú estás con nosotros. Que sepamos caminar hacia Ti en nues- tra rutina diaria, que cada noche nos en- cuentre más unidos en el amor. Ayúdanos a educar a nuestros hijos y orientarlos por Tus caminos. Que hagamos del amor un motivo para amarte más, que podamos dar lo mejor de nosotros mismos, para que seamos felices en el hogar. Que al amanecer el gran día de ir a Tu encuentro, nos concedas que estemos unidos a Ti para siempre. Jesús, te lo pedimos a ti que viviste bajo la María y José.

Amén.


              ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA

Sagrada familia, Jesús, María y José, te bendigo por la familia que me diste, por mi esposo/a (Decir Nombre), por cada uno de mis hijos. María Santísima, tú que viviste en familia pongo en tu corazón de madre amorosa mi hogar, protégelo de todo mal y envidia. Jesús tú que viviste en tu hogar de Nazaret haz que mi esposo/a (Decir Nombre) me sea fiel aleja de su corazón sentimientos que tenga hacia otra persona, sácala de su mente y de su vida, purifícalo/a con el poder liberador, santificador y sanador de tu preciosísima Sangre, límpianos con esta sangre liberadora que derramaste en la Cruz nuestra relación de pareja, aleja toda envidia y todo mal de ocultismo. Jesús te entrego el corazón de mi esposo/a (Nombre) para que lo/a mantengas fiel, como tú Jesús eres al Eterno Padre. Amen.


    ORACIÓN POR LA IGLESIA Y LOS SACERDOTES

Oh, Jesús mío te ruego por toda la Iglesia: concédele el amor y la luz de tu Espíritu y da poder a las palabras de los sacerdotes para que Los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a ti, Señor.

Señor, danos sacerdotes santos; tú mismo consérvalos en la santidad. Oh divino y Sumo Sacerdote, que el poder de tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del maligno, que están siendo tendidas incesantemente para las almas de los sacerdotes. Que el poder de tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes, ya que tú lo puedes todo.

Oh, mi amadísimo Jesús, te ruego por el triunfo de la Iglesia, por la bendición para el Santo Padre y todo el clero, por la gracia de la conversión de los corazones endurecidos. Te pido Jesús, una bendición especial y luz para los sacerdote ante los cuales me confesare durante toda mi vida.

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